martes, 21 de diciembre de 2010
jueves, 9 de diciembre de 2010
lunes, 22 de noviembre de 2010
CANTATA DE PUENTES AMARILLOS
Algunos músicos, generalmente carentes de talento musical, se dedican a adornar con simpáticos acordes, que no transmiten demasiado, letras que pretenden alzarse con el protagonismo y que tienen la responsabilidad de decir lo que los sonidos no pueden.
Este no es el caso, pues esta obra derrocha musicalidad, es una canción que tiene diversas etapas, muchas canciones en una, un viaje o un proceso, o mejor un repaso de situaciones, sentimientos, de tiempo y emociones.
Esta pieza cumbre del rock podría no tener letra, pero ademas de ser un despliegue de virtuosismo musical también se da el lujo de contar una prosa que me carcome la envidia. Por tener la lucidez y la sensibilidad de poder leer la realidad social, humana y personal de un Spinetta de no mas de 23 años.
Lean la letra que la dejo abajo, pero si no... toquen el link, suban el volumen, busquen un respaldo cómodo y prendan o sirvan algo que los acompañe en estos 9 minutos de placer.
viernes, 29 de octubre de 2010
viernes, 15 de octubre de 2010
martes, 12 de octubre de 2010
martes, 28 de septiembre de 2010
CAPITULO 93, RAYUELA.
lunes, 20 de septiembre de 2010
viernes, 3 de septiembre de 2010
miércoles, 1 de septiembre de 2010
martes, 31 de agosto de 2010
EXTRAVÍOS
II
En principio, voy a pedirte disculpas por la demora, y a modo de excusa quiero contarte que me fue muy difícil encontrar un momento de serenidad para poder detenerme y escribir estas líneas, puesto que desde que me vi obligado a emprender este viaje, el ruido y los avatares propios de los grandes “cambios”, por llamarlo de alguna manera, me hicieron un poco tortuoso este periodo de vida.
De pronto, me encontré dejando el anden, y con él tantas cosas preciadas que la angustia del destierro y el desarraigo llenaron mi amplia cavidad toráxica, que por su ya mencionada extensión, pudo alojar también gran cantidad de sustancia pesarosa, teoría firmemente abalada por la física quántica desde tiempos remotos.
Como es inevitable, busque caras familiares por la ventanilla, o tal vez solo una, que con un gesto me dijera hasta pronto. Pero la estación esa noche se encontraba tan vacía y fría que ni el fantasmagórico boletero cumplio la formalidad de desearme un “buen viaje”.
Para no perder las esperanzas, o quizá la costumbre, corrí en sentido opuesto a la marcha de la locomotora. Primero, atravesando a la señora rubia, que en silencio y sin mirarme coloco su equipaje en mi camino. Sorteando valijas elegantes y bien etiquetadas un grupo de muchachos, primero tres sobre la izquierda, luego dos universitarias con sus mochilas justo por detrás de los anteriores, que viajaban con muchos mas, diez o quince, a los que uno a uno fui pidiendo permiso arrebatadamente. Eran oídos sordos, aturdidos por los gritos y el murmullo general, pero particularmente de las muchachas del fondo que parecía que su charla no tuviera fin, con sus tonos petulantes y esos timbres irritantes, atormentaban el humor de mis interlocutores y el mío propio. Al abrirme camino, me precipitaba sobre esta gente y casi descortésmente vociferaba “disculpas” y “permisos” que a veces respondían con buenos gestos y hasta alientos, como si conocieran o entendieran el motivo de mi carrera hacia el final del vagón, pero al mismo tiempo enangostando el pasillo de mil maneras. Tal vez hayas estado en alguna parte de esa larga y desteñida línea amarilla, pero había muchos que obstaculizaban la visión por las ventanillas pocas ventanillas que permanecían abiertas.
Debo confesar que al llegar al fondo del tren, vi alejarse el anden y con el ésta y algunas otras costumbres. No así mis esperanzas.
Con la locomotora ya en marcha, estuve deambulando por vagones extraños. Era como si cada uno hubiera sido cortado de un tren diferente, cada uno con sus viajes, sus pasajeros, su vida, su deterioro. Las datas de creación del vagón más nuevo y el que aparentaba mayor vejez deben haber tenido casi dos siglos de diferencia y ni siquiera cumplían con alguna cronología en su ordenamiento. Parecía que el encargado de dicha selección no tubo el menor método ni concepción del final de su obra.
Luego de mi primer recorrida ya había armado una noción básica de la composición del vehículo y fácilmente podía decir que éste tren contaba con tres salones comedor; el primero y más amplio parecía nuevo, pero a la vez tan ecléctico que me llenaba de nostalgia hasta el agua tónica del menú. Tenia luces tenues en los ángulos, y las puertas eran casi imperceptibles, la sensación de encontrarse en un lugar tan impactante de repente era casi vertiginosa y aun más el no concebir la idea de estar afuera. Algunos biombos segmentaban el vagón en cuatro o cinco espacios muy bien definidos en su personalidad pero también muy bien comunicados entre si, aunque no siempre armoniosamente.
En el salón central se sucedían desopilantes historias que sin el mayor esfuerzo de intromisión o chismorreo se podían disfrutar como si fueran obras de teatro finamente creadas y dirigidas, desgraciadamente, a un publico desinteresado. Los personajes y los dramas de estas historias cambiaban sucesivamente pero la similitud de los protagonistas nos hacia sospechar que siempre se hablaba de los mismos. Obviamente un hombre y una mujer con sus personalidades chocantes, sus encuentros y desencuentros y un sin fin de hechos que los hacían tan interesantes en conjunto, tan singulares y sinérgicos, los dos amalgamados en una transgresora historia que se sucedía como una serie de episodios mezclados en una gran cacerola y revueltos con un paletón de madera.
lunes, 30 de agosto de 2010
jueves, 26 de agosto de 2010
miércoles, 25 de agosto de 2010
martes, 24 de agosto de 2010
lunes, 23 de agosto de 2010
LOS DOS REYES Y LOS DOS LABERINTOS
Un texto que conocí de forma oral y que descubrí hace unos días en "El Aleph", libro del cual alguna vez les envié el cuento homónimo y que no para de darme satisfacciones.De como, Dioses para algunos Naturaleza para otros, crean las maravillas que nuestro planeta nos muestra y nos permite habitar a condición de pasar lo mas desapercibido posible, puesto que todas las modificaciones que en el medio impacten nos llevan indefectiblemente a la aniquilación.
Suena apocalíptico, pero si hasta una mínima flor silvestre genera toxinas como recurso de defensa para sobrevivir, por qué no el planeta entero. Que cosa mas lógica que estoy diciendo y sin embargo todos los días hacemos cientos de acciones en pro del fin.
También tengamos a bien notar que la simplicidad de algunas cosas son obras tan o mas magnánimas que el mas rebuscado y logrado trabajo.
Se vemosss!
Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribo sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: "Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso." Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no muere.
jueves, 29 de julio de 2010
viernes, 23 de julio de 2010
HOY ES SIEMPRE
Esta mañana cuando mi cara se despegaba pesadamente del abrazo tierno, acogedor y hasta traicionero de mi almohada, me dije "gran madre la de la parte intima de la hembra del loro". Me lo dije en silencio, pensando en lo bueno que iba a ser cuando vuelva a casa y la oscuridad me acompañe en una impune siesta que complete las horas de sueño que debe cumplir una persona normal. Pero en el gélido camino al baño fui atravesado por un enceguecedor destello de luz, que trate de evadir achinando los ojos, porque la lentitud característica de las primeras horas del día no me permitían una maniobra mas arriesgada. Cuando me disponía a gambetear esta situación, en el medio segundo en que paso todo esto, empece a sentir el calor, la energía que me derretía las estalactitas que pendían de la punta de mi nariz. Ahí reconocí de donde venia el calor. Decenas de haces de sol riéndose de la persiana se escabullían para clavarse en mi, y que las partículas esas que andan en el aire hacían que sean tangibles como agujas de tejer tibiesitas, por ahora, que me llenaban de vida, relajaban mi mandíbula harta de temblequear, me abrían los ojos al tiempo que se acostumbraban mis pupilas y mi espalda se erguía junto a las ganas de vivir que tengo hoy.
Justo me llamaron y me olvide un poco lo que iba en este párrafo pero la idea era algo así: que buena onda el sol que sale, nos llena de energía, fija la vitamina D y E, nos da luz reduciendo los escondites de los cacos, permite la fotosíntesis de las plantas que hacen que podamos respirar el escaso aire puro que nos da vida, todo eso al módico precio de NADA. O quizá el precio es mucho mas caro que cualquier otro, capas que el sol simplemente nos muestra lo magnifico que es, y todos los días sale a presumir su grandeza, su vital e inevitable presencia, su terrible, despiadado y fatal resplandor, su voraz ego insaciable de admiración.
Olvidando la ultima oración, cargada del recelo propio de la gente que invento la frase "cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía", se me ocurrió que toda la vitalidad y alegría que tenia a esa hora de la mañana, con un arduo día por delante que tal vez termine recién el lunes que viene a la siesta, era digna de compartir, como el sol. Decido compartirla.
La idea de la siesta salvadora se esfumo, la esperanza de que mas tarde iba a estar mejor que ahora se perdía en el cielo azul puro, con nubes que simplemente cumplían el rol de entretenerme con sus formas, del extraño silencio de la media mañana que de niño experimentaba cuando me sacaban sangre y entraba tarde al colegio y que hoy experimento cuando llego forastero a alguna ciudad donde la gente desarrolla su rutina y me entretengo viendo simplemente eso, como viven, como toman el colectivo imaginando los remotos destinos de la señora que relojea su muñeca a la par que un hombre de bigote que era canoso y ahora lo tiñe a cada bocanada de amarillo nicotina.
Todas las sensaciones que en unos segundos experimente gratis esta mañana me hicieron notar que el mejor momento es ahora mismo, que la salvación esta a la vuelta de la esquina y que las sonrisas esperan ansiosas a que las usemos. Les cuento todo esto para que vean a su alrededor y encuentren esas sensaciones que se ocultan atrás de las pilas de papeles para archivar, los apuntes para leer y el monitor que nos acapara la atención que deberíamos poner a la ventana que encuadra el arsenal de amarillos y ocres que nos regala este soleado invierno.
La propuesta es disfrutar de estas cosas, que la mas mínima sensación nos llene de felicidad, la propuesta es que cuando pidamos algo hagamos sentir que realmente necesitamos de esa persona y cuando agradezcamos un favor hagamos sentir nuestro agradecimiento. Están de ofertas las oportunidades de hacer la acción del día prestando atención a los que necesitan ser escuchados y no ser indiferentes a los que con un simple abrazo van a ser mas felices. No pido que salgamos vorazmente a construir casas ni recolectar comida, cosa que seria grandiosa, simplemente les propongo hacer del día a día un tiempo mejor, con menos bocinas, con mas cabeceadas de "pase ud." y básicamente con mas cariño y amor para todo el mundo.
Hoy es el momento de empezar a ser felices con lo que tenemos, con lo que nos falta, con el peso de nuestras historias y la esperanza de las que vendrán. Empecemos a sentir cosas, sentir amor y no callarlo ni mucho menos mezquinarlo, producir, hacer felicidad y luchar contra los que no nos lo permiten, pero que la lucha nos haga felices también.
Gracias a los que llegaron a este párrafo y espero que huestes de personas alegres salgan a contagiar alegría y sean soles de felicidad que vociferan su cariño por la vida y por la gente en todas las esquinas de esta ciudad cada vez mas amargada y hundida en pesares que probablemente empeoren, luchemos contra esto desde adentro y vamos a tener la energía para exteriorizarlo.
Me pongo a trabajar, contento, pero no sin antes agradecer públicamente a Tucho que entre copas me dijo sabias palabras anoche, pedir perdón al Sr. que manejaba ayer un Ford Fiesta rojo desde el aeropuerto a circunvalación que no sabe usar el carril rápido y lo trate un poco mal, abrazo a Paliio y al Igni que con penas a cuestas me están dando muchas alegrías y a vos.
Abrazo grande y gran fin de semana para todos.
4to Macanudo.
jueves, 15 de julio de 2010
lunes, 12 de julio de 2010
RELATORES
Entonces recurrí a un autor argentino de mis favoritos, como muchos habrán notado, y este cuento que habla particularmente de la gente que tiene el poder de arruinar, o embellecer, eso que para algunos es un arte.
Los griegos creían que las cosas ocurrían para que los hombres tuvieran algo que cantar. Las guerras, los desencuentros, los amores trágicos, los horrendos crímenes, las gestas heroicas: todo tenía para los dioses impíos el único fin de proporcionarles tema a los cantores. La Historia pone al alcance del menos docto centenares de ejemplos de relatos que fueron más ilustres que los sucesos narrados.
Resulta difícil concebir una idea más triste del destino humano. Sin embargo, a los juglares, cantores, cronistas y narradores de cuentos les complace pensar que el mundo se mueve para favorecerlos en su oficio.
Héctor Bandarelli, el relator deportivo de Flores, creyó pertenecer a la estirpe de Homero. Durante toda su vida se esforzó para que la narración deportiva alcanzara las alturas artísticas de la épica.
En sus comienzos, Bandarelli hizo algo que nadie había hecho antes. Siendo entre ala izquierdo del equipo de Empalme San Vicente, acostumbraba relatar los partidos que él mismo jugaba. Era héroe y juglar, Aquiles y Homero, Eneas y Virgilio.
Según dicen, no era del todo imparcial en sus narraciones. Cuando se hacía de la pelota, comenzaba a elogiar su propia jugada.
-Extraordinario, Bandarelli avanza en forma espectacular.
Muchas veces, por elegir las palabras e impostar la voz, se perdía goles cantados. Cantados incluso por el mismo.
A medida que pasaba el tiempo, el relator iba superando al jugador. Algunos viejos que lo vieron jugar cuentan que pasaba la mayor parte del tiempo parado en el medio de la cancha, relatando, casi sin tocar la pelota.
Finalmente fue excluido del equipo. Sin rencor ni tristeza, siguió acompañando las modestas giras del Empalme San Vicente, solo para relatar desde un costado de la cancha el partido que jugaban sus antiguos compañeros. Lo hacía sin micrófono y sin radio, de modo que nadie lo escuchaba, salvo algún wing peregrino que alcanzaba a oír de paso su voz emocionada.
Después, según se sabe, el Empalme San Vicente dejó de jugar y sus futbolistas pasaron a integrar otros equipos.
Y en ese momento, cuando todo hacía sospechar la decadencia de Bandarelli, el hombre dio un paso genial: descubrió que su narración no necesitaba de un partido real. Era posible relatar partidos imaginarios, hijos de su fantasía.
Parece una evolución previsible: los antiguos poetas cantaban hazañas más o menos reales. Después las inventaron.
Lo mismo sucedió con Bandarelli. Y al no tener que ceñirse al rigor de los hechos ciertos, los partidos que relataba empezaron a mejorar: se lograban goles estupendos, los delanteros eludían docenas de rivales, había disparos desde cincuenta metros, los arqueros volaban como pájaros, se producían incidentes cruentos, los árbitros cometían errores perversos. De a poco, el artista fue incorporando elementos más complejos a su obra. El tiempo, por ejemplo, manejado en un principio de un modo convencional, pasó a tener durante el apogeo de Bandarelli un carácter artístico y psicológico. Los partidos podían durar un minuto o tres horas.
Algunas veces, el relator omitía cantar un gol, pero daba claves y mensajes sutiles para que el oyente descubriera la terrible existencia del gol no cantado. Aparecían, cada tanto, unas historias laterales que provocaban un falso aburrimiento, que no era sino una trampa para mejor asestar la alevosa puñalada del gol sorpresivo.
Todos recuerdan el famoso partido Boca-Alumni que Bandarelli relató en un asado del club Claridad de Ciudadela. En esta obra mezcló jugadores actuales con glorias de nuestro pasado futbolístico. Los viejos hacían fuerza por Alumni, los más jóvenes por Boca. Ganó Alumni, pero en su magistral narración, Bandarelli dejó caer -con toda sutileza- la sensación de que los boquenses, por respeto a la tradición, se habían dejado ganar.
Las audiencias de Bandarelli no siempre fueron numerosas. Algunos partidos los relató solo, en una mesa del bar “La Perla” de Flores, ante el estupor de los mozos y parroquianos. Pero poco a poco, los muchachones del barrio fueron descubriendo sus méritos y con el tiempo hubo quienes prefirieron escucharlo a él antes que ir a la cancha.
En 1965, Héctor Bandarelli organizó su campeonato paralelo de fútbol. Todos los domingos narraba el encuentro principal, mientras un colaborador lo interrumpía para comunicar lo que sucedía en el resto de los partidos.
Algunas firmas comerciales de Flores lo ayudaron a solventar los nulos gastos del certamen a cambio de avisos publicitarios.
Las narraciones tenían lugar en la puerta de la casa de Bandarelli y, cuando llovía, en la cocina. Hay que decir que el relator poeta nunca trabajó para ninguna emisora y jamás utilizó micrófono, salvo en la grabación que realizara del segundo tiempo de Barracas Central-Barcelona, ya en el final de su carrera.
El campeonato paralelo terminó en un desastre. El artista no tuvo mejor ocurrencia que sacar campeón a Unión de Santa Fe y mandar al descenso a River, lo que irritó a muchas personas, que hasta llegaron a agredir a Bandarelli.
Pero todos los que saben algo del relator coinciden en afirmar que su mejor partido fue Alemania-Villa Dálmine, relatado en el Colegio Alemán de la calle José Hernández, a pedido de la Asociación Cooperadora.
Ese encuentro fue un verdadero canto a la hermandad entre los hombres. Los zagueros entregaban banderines a los delanteros rivales en cada jugada. El árbitro abrazaba llorando a los futbolistas que quedaban en offside. Los de Villa Dálmine hicieron una suelta de palomas celestes y blancas a los quince minutos del segundo tiempo para celebrar el segundo gol de la selección alemana. En el final, todos se abrazaron e intercambiaron obsequios.
Fue inolvidable. En el Colegio Alemán, los padres lloraban de emoción añorando la tierra de sus antepasados. Algunos miembros de la Asociación Cooperadora le pidieron a Bandarelli que volviera a relatar el encuentro en diferido, pero el artista se negó.
En el esplendor de su actividad, tal vez advirtiendo el carácter efímero de su obra, resolvió escribir libretos detallados que luego archivaba prolijamente. Desgraciadamente, sus familiares quemaron este valiosísimo corpus argumentando que juntaba mugre. Nos queda apenas un breve fragmento, correspondiente al encuentro Boca Juniors 3-Vélez Sarsfield 3.
"Solidario, agradecido, ayuno de envidias, Javier Ambrois entrega la pelota a Nardiello. El viento agita las banderas en los mástiles de la Vuelta de Rocha. Nardiello tira un centro rasante... Arremete J. J. Rodríguez, pero ya es tarde... tarde para remediar los errores del pasado... tarde para volver a unos brazos que ya no nos esperan... Ya es tarde para todo."
Según sus seguidores, el libreto le quitaba frescura a Bandarelli y -como hemos visto- recargaba un tanto su estilo.
Un día desapareció. Algunos dicen que se mudó, o que se murió, es lo mismo. La gente volvió a preferir los partidos sonantes y contantes de la radio.
Los relatores de hoy tienen la posibilidad de seguir al maestro e intentar la ficción y la fantasía en sus narraciones. ¿Por qué depender de la actuación, muchas veces mediocre, de los futbolistas? ¿Por qué no crear con la voz jugadas más perfectas? ¿Por qué no dar nacimiento a deportistas nobles, diestros y mágicos que nos emocionen más que los reales?
Se puede ir más allá. Todo el periodismo podría tener un carácter fantástico y abandonar los vulgares hechos de la realidad para aludir a sucesos imaginarios: conflictos, tratados, discursos, crímenes e inauguraciones de ilusión.
En este último instante comprendo que nadie me asegura que estos artistas no existen ya. Tal vez, todo cuanto uno lee en los diarios no es otra cosa que un invento del periodismo de ficción.
Sin embargo, esta clase de incredulidad conduce a sospechar la falsedad del Universo mismo. Suspendamos semejante astucia porque algunos hasta podrían pensar que el propio Bandarelli es imaginario y sus partidos, sombras de una sombra.
